Villarruel intensifica la interna por la Ley Malvinas tras el freno parlamentario
Victoria Villarruel cuestiona el congelamiento de la Ley Malvinas, intensifica la interna en la coalición y resalta su identidad malvinera, mientras Caputo y otros actores buscan gestos con Estados Unidos para sostener la iniciativa.
La vicepresidenta Victoria Villarruel reactivó la pulseada interna dentro de La Libertad Avanza al responder a las revelaciones de este diario sobre el freno al proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, conocido popularmente como Ley Malvinas. En un marco de tensiones en la coalición, la dirigente dejó claro que no comparte la estrategia que impulsa el Ejecutivo.
Clarín indicó que el megaproyecto quedaría cajoneado en la Cámara de Diputados por presiones de Estados Unidos y por la falta de consenso con bloques aliados, lo que complicó la avanzadilla de una norma que busca sanciones económicas a compañías norteamericanas con filiales en las islas.
En sus redes, Villarruel endureció su discurso y afirmó que se identifica como «verdaderamente malvinera», subrayando que la defensa de la soberanía exige hechos. En una respuesta a un usuario que cuestionó si el brote malvinero era humo, la senadora escribió: «Res non verba».
Los cuestionamientos a la estrategia oficial se cruzaron con movimientos de otros actores del gobierno. El asesor Santiago Caputo publicó imágenes que muestran reuniones de funcionarios estadounidenses con el canciller Pablo Quirno y con el presidente Milei, y calificó de «fake news» a las versiones que señalaban parálisis en el Congreso.
El proyecto, según la información publicada, plantea severas penalidades financieras para empresas norteamericanas con filiales operando en las islas si el marco soberanista avanza. A la luz de los reclamos de Washington, la discusión parlamentaria enfrenta serias dificultades y hay quien advierte que el tema no está al borde de la reactivación.
Analistas señalan que el cuadro está atravesado por un complejo tablero de lobby, cuestionamientos diplomáticos y prioridades presupuestarias. En ese marco, la oposición aprovecha para exigir explicaciones a la Cancillería sobre la posición oficial frente a las presiones foráneas.
Entre los históricos cruces, Villarruel también cuestionó duramente una licitación para la compra de una aeronave militar, comparando la situación con bajos salarios del personal castrense. Esta crítica se suma a una batería de señalamientos que, según sus críticos, alimentan la controversia entre ella y el oficialismo.
La interna entre Villarruel y el Gobierno, que ya arrastra años, se conoció en un momento en que varios funcionarios pidieron su renuncia. El tono bilateral, con cruces públicos y acusaciones de desestabilización, evidencia la fractura de una coalición que buscaba presentar un frente único.
En su trayectoria reciente, la vicepresidenta ha buscado acercamientos con dirigentes opositores y ha mostrado una agenda propia, buscando fortalecer su perfil de cara a futuras proyecciones políticas.
A la espera de definiciones, el avance de la Ley Malvinas continúa con decisiones suspendidas y un entorno político dividido, sin un plazo claro para su reactivación.