Francia impone toques de queda en varias ciudades y refuerza la seguridad ante protestas por costo de vida
Francia impone toques de queda parciales en Lille, Wattignies, Douai y Denain, y en París por barrios, mientras crece el temor a una escalada de violencia y se discute declarar el estado de emergencia por el costo de vida.
Este lunes, París y varias ciudades del norte de Francia vivieron una noche marcada por un aumento de las medidas de seguridad. El gobierno anunció toques de queda parciales para contener saqueos y disturbios surgidos en las protestas por el costo de vida, que han ennegrecido el panorama político en las últimas jornadas.
En el norte del país, la prefectura comunicó la aplicación de toques de queda en partes de Lille, Wattignies, Douai y Denain. La norma regirá desde las 20:00 hasta las 6:00 durante los próximos dos días, con el objetivo de evitar incidentes y proteger a comercios y vecinos ante la violencia de la madrugada.
En la capital, el toque se extiende por determinadas zonas de la ciudad de París, con restricciones nocturnas entre las 23:00 y las 06:00 en la Plaza de la República y en el barrio Les Halles, abarcando parte de los distritos XI y IV. Las autoridades señalan que la medida busca contener saqueos y nuevos desmanes tras la jornada de protestas previas.
El temor a que una víctima fatal pueda agravar la crisis política ha sido un eje de preocupación del Gobierno, que advierte que un desenlace trágico podría precipitar la renuncia del presidente Emmanuel Macron o incluso la convocatoria de elecciones anticipadas.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, solicitó a los prefectos que establezcan toques de queda parciales y coordinen con alcaldes para asegurar una respuesta uniforme en distintas ciudades. Paralelamente, el ministro del Interior, Laurent Núñez, reconoció una pérdida de control en varias urbes y anunció reforzamientos de la policía y la gendarmería para este fin de semana.
En el plano político, el líder conservador Bruno Retailleau reiteró su llamamiento a declarar el estado de emergencia para permitir una respuesta más rápida ante disturbios urbanos, señalando la necesidad de doctrinas de mantenimiento del orden que incorporen nuevas tecnologías para actuar en fases tempranas.
Por otra parte, un sondeo difundido en el contexto de la crisis indica que un 70% de la población quiere que se declare el estado de emergencia para enfrentar la situación y sus desmanes, una cifra que refuerza el pulso político entre Gobierno y oposición.
El clima social también refleja el impacto directo en comercios y trabajadores. Aurélie, una empleada de 44 años de una zapatería, describe la resignación ante la magnitud de los daños y la posibilidad de pérdidas de empleo. El domingo, otros comerciantes contaron experiencias similares, con saqueos y daños materiales que dejan a muchos con la esperanza de una reconstrucción rápida y apoyo institucional. Françoise Gatel, ministra de Cohesión Territorial, anunció la movilización de un fondo excepcional para la reconstrucción de infraestructuras y la agilización de trámites, con flexibilizaciones normativas para acelerar obras.
La dinámica de las protestas continúa, con la expectativa de que las autoridades permanezcan atentas a la evolución de los hechos y evalúen nuevas medidas para contener la violencia y proteger a los trabajadores y comerciantes afectados.