Cristina y Máximo Kirchner fortalecen su estrategia ante la interna peronista y el mandato judicial
La cúpula cristinista busca acumular fuerzas ante un fallo de la Corte que revalida la Ley de Tierras, mientras Máximo Kirchner intensifica su labor territorial para definir posicionamientos frente a Kicillof y avanzar en un plan electoral.
En un marco institucional marcado por la decisión de la Corte Suprema que restableció la vigencia de la Ley de Tierras, el cristinismo encara una etapa de acumulación de apoyos y articulación interna. El fallo no sólo repercute en el plano jurídico, sino que también redefine dinámicas políticas al favorecer indirectamente a fuerzas como la de Javier Milei, cuyo margen de maniobra se amplía frente a la sesión destinada a revertir decretos oficiales.
Frente a ese escenario, Cristina Fernández de Kirchner mantiene un perfil bajo y no se pronuncia públicamente sobre cuestiones políticas desde fines de julio. En su entorno ya se analiza la próxima ventana internacional: se baraja la posibilidad de una resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU a finales de octubre o principios de noviembre. No habrá comunicados hasta entonces.
Paralelamente, Máximo Kirchner intensifica su labor territorial para presentar a Cristina como la referencia estratégica a nivel nacional. El hijo de la expresidenta se propone recorrer diversas provincias en los próximos días; entre los destinos anunciados figuran Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y La Rioja, además de San Juan. El viaje a Chaco está previsto para el 17 de octubre, Día de la Lealtad, con encuentros de dirigentes locales y productores, buscando consolidar una base de apoyo en el interior del país.
La intención es clara: activar una dinámica que favorezca a Cristina y a Máximo en la negociación interna del peronismo, a la vez que se gestiona un divorcio claro de tensiones con Axel Kicillof. En ese marco, dirigentes que trabajan con San José 1111 señalan que, si Máximo se mueve con potencia, Cristina podría afianzar su posición y evitar quedar fuera de la conversación central.
Dentro del peronismo, la discusión sobre “consenso o dispersión” gana terreno. Analistas y dirigentes señalan que la posibilidad de dos listas, una dentro del oficialismo y otra por fuera, podría abrir la puerta a alianzas que, a futuro, permitan un acuerdo en el Congreso y una definición conjunta para el balotaje. En este contexto, se registró una lectura sobre el devenir de las alianzas que podría terminar afectando el ecosistema electoral de 2027.
En San Juan, Máximo estuvo acompañado por figuras políticas y dirigentes locales, y recibió apoyo de senadores y diputados que aspiran a participar en la estrategia presidencial. Entre los nombres mencionados figuran Sergio Uñac, quien ya expresó interés en competir por la presidencia, y legisladores de distintos distritos que buscan fortalecer la campaña kirchnerista. La presencia de estas reuniones refuerza la idea de que la versión territorial de la estrategia no es meramente simbólica, sino un componente clave para la negociación futura.
La agenda internacional también aparece en la lectura de Cristina: la exmandataria habría comentado entre sus colaboradores que no le sorpende la derrota de Bolsonaro y espera un desenlace complicado para sectores afines a Milei. Paralelamente, la expectativa por el fallo de la ONU coincide con la apuesta de la coalición oficialista de que la Corte Suprema genere una señal de legitimidad frente a cuestionamientos sobre su accionar, especialmente en relación con la ley de tierras.
Por último, la escena interna del peronismo continúa en clave de tensión y estrategia. En noviembre se celebrará un congreso partidario que podría marcar el pulso de la relación entre Cristina y Kicillof, y, en el horizonte, la discusión sobre cómo se podrían organizar las fórmulas presidenciales para el año 2027. Hasta entonces, el eje de la lectura política continuará centrado en la acumulación de fuerzas y en la definición de roles dentro del cristinismo.