Indignación en tres actos: Francia, España y Brasil sacuden Europa y América
Una ola de protestas en Francia y España, junto a la batalla electoral en Brasil, revela un descontento social ligado a la educación, la vivienda y el desarrollo económico, según analistas.
Francia vivió una movilización de gran magnitud: cientos de miles de jóvenes bloquearon más de 1800 colegios y salieron a las calles de las ciudades más importantes para exigir mayores recursos para la educación, mejores condiciones edilicias y el fin del hacinamiento escolar.
La protesta terminó con disturbios provocados por encapuchados ajenos a las organizaciones convocantes y con una represión policial fuertemente criticada, que dejó heridas a 215 adolescentes y a 85 docentes y directivos escolares.
En Barcelona, el centro de la ciudad recibió una gran manifestación para reclamar alivio en los alquileres y facilitar el acceso a vivienda; por la noche, la protesta derivó en incidentes entre grupos radicalizados y la policía catalana.
La crisis de vivienda aparece como un tema central en la campaña para las elecciones anticipadas del 29 de noviembre y se advierte que podría favorecer a una coalición entre el Partido Popular y Vox.
En Brasil, Lula da Silva quedó a punto de perder el aura de invencibilidad que lo acompaña desde 2002 y afronta un camino complejo hacia la segunda vuelta; Flávio Bolsonaro avanzó en las encuestas tras la primera vuelta.
El PT lanzó una campaña de miedo para advertir a votantes qué esperan de un eventual gobierno de Bolsonaro, retratando a un rival con un estilo polémico y amenazante para la democracia.
El análisis global señala que el descontento tiene raíces estructurales: decadencia productiva frente a China y Asia, la pandemia, la interrupción del suministro de gas y la promesa rota de crecimiento sostenido.
La expresión irritación difusa regresa a Occidente y América Latina, donde la desigualdad y las expectativas de mejora no siempre se cumplen, alimentando un clima de protesta sostenida.
La discusión europea sobre Macron y Sánchez ilustra que los liderazgos de larga data no están exentos de contestación, y las proyecciones para el futuro podrían variar según las alianzas políticas que se tejan.
En Argentina, el reporte señala que se padecen males semejantes y recuerda el ascenso de Javier Milei como una de las referencias del registro político regional.