La brecha entre Kicillof y CFK persiste en el escenario bonaerense
La expectativa de un encuentro entre Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner no se materializó; el peronismo de Buenos Aires continúa dividido, con declaraciones cruzadas y movimientos para ganar ventaja de cara a 2027.
El peronismo de la provincia de Buenos Aires atraviesa una nueva fase de tensión interna. El gobernador Axel Kicillof y la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner no lograron consolidar un encuentro destinado a cerrar convocatorias del Consejo del PJ y del Congreso partidario.
El plan estuvo en marcha para el viernes 9 de octubre, pero las gestiones se desvanecieron antes de verse las caras. En sectores cercanos a Kicillof se dejó entrever que CFK podría no acompañarlo para la candidatura presidencial; desde el entorno kirchnerista se sostuvo que persisten dos posiciones, sin resultados concretos hasta ahora.
La escena pública del Día de la Lealtad, el 17 de octubre, mostrará a Kicillof en La Matanza y a CFK en otros espacios de presencia kirchnerista, con La Cámpora en San José 1111 y Kirchner en Chaco junto a Jorge Capitanich. En el medio, una batería de dirigentes intenta equilibrar las tribus en disputa, con movimientos individuales y estrategias para ganar protagonismo.
En el entorno de Kicillof se advierte que los intentos de acercamiento son difíciles y que cada gesto puede interpretarse como una embestida. Muchos entienden que mayo debe ser el momento de sentarse a negociar el paquete electoral completo, pero no prevén avances inmediatos.
Entre los dirigentes del kirchnerismo, las declaraciones cruzadas se acumulan. Carlos Bianco puso en duda el acompañamiento a Cristina en caso de que no fuera candidata; Sergio Berni afirmó que Kicillof no conduce ni al MDF; Mayra Mendoza señaló que si Cristina no es la candidata, Milei podría reelegirse.
Andrés Larroque sostuvo que el peronismo debe ir unido, pero no amontonado, para la etapa que se aproxima en 2027. En paralelo, gestos de distensión, como la presencia de Juan Grabois junto a Kicillof en La Cava, fueron interpretados como intentos de mantener puentes entre las distintas corrientes.
La discusión sobre la unidad y la polarización también se reforzó con señales de que el gobierno podría plantear cambios a las PASO. En Letra P se observa que las partes buscan posicionamientos y que el panorama podría definirse en el corto plazo, mientras cada bando mide movimientos para equilibrar fuerzas de cara a las contiendas venideras.