Francia en alerta por costo de vida: la canasta básica se encarece y el SMIC no alcanza
La inflación persiste y la canasta básica crece, mientras el SMIC es de 1.426 euros netos mensuales; las familias luchan por cubrir alquileres, servicios y alimentación ante un contexto de crisis energética y geopolítica.
La economía francesa atraviesa una ola de inflación que golpea al consumo diario y alimenta el descontento social. Según INSEE, el índice de precios al consumo subió 3,1% en el último año hasta septiembre de 2026, y la inflación para 2026 se sitúa en torno al 2,1% según el gobierno. Francia figura entre los países más caros del mundo, ocupando el puesto 48 en ese ránking.
A efectos prácticos, los aumentos no son homogéneos: los incrementos se concentran en energía, transporte y alimentación. En 2026, las tarifas energéticas habrían subido entre 16,7% y 16,8%, impulsando precios en varios sectores y complicando las finanzas públicas.
El precio del diésel ha experimentado un incremento notable: en 2021 fue de 1,44 euros por litro y este año oscila entre 2,25 y 2,70 euros por litro en París; en el resto del país el promedio es de 2,34 euros. Este salto energético se refleja en los costos de movilidad y en la cadena de suministro, elevando la vida cotidiana de las familias.
El transporte también encarece la vida diaria: un viaje de metro en París cuesta 2 euros y el pase Navigo mensual llega a 90,90 euros. A la par, la inflación de la alimentación se ubica en 1,2% anual y la de servicios en 2,3%, según estimaciones oficiales, mientras que los costos logísticos y de materias primas elevan los precios de bienes manufacturados.
El SMIC, salario mínimo interprofesional, asciende a 1.426 euros netos por mes. En Francia, unos 21 millones de asalariados del sector privado perciben el SMIC, representando alrededor del 12% del total de trabajadores. Cerca del 60% de quienes ganan el SMIC son mujeres; los sectores más afectados son hoteles y restauración, comercio de alimentos y servicios a las personas.
Para vivir solo, se requieren entre 2.400 y 3.400 euros netos mensuales; en París, entre 3.000 y 3.800 euros. Una familia de cuatro necesita entre 5.277 y 6.500 euros y una pareja sin hijos, 3.578 euros. La línea de pobreza para una persona sola se fija en 1.102 euros. Gasto en alimentación sin restaurantes oscila entre 300 y 400 euros mensuales; la electricidad cuesta unos 170 euros al mes y un Navigo cuesta 90,80 euros al mes. La salud está subsidiada: una visita al médico cuesta 30 euros y el 70% es reembolsado; con cotizaciones, el 30% restante está cubierto por una mutual; para enfermedades de larga duración, la cobertura llega al 100%.
Estas dinámicas, entre inflación y subsidios, alimentan movilizaciones y protestas en distintos sectores, reflejo de un clima social ya tenso por la crisis económica y las tensiones geopolíticas que golpean a Francia.